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Caracas, en la cabeza de su grupo luego de derrotar al Real Potosí

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Tomado de El Universal

Copa Libertadores
Con muchísimo sufrimiento

OCTAVIO SASSO
EL UNIVERSAL

El Caracas tenía muy claro que anoche había que ganar como fuese sin importar la manera, sin embargo sufrió en demasía y casi termina cediendo ante un rival inferior y sin argumentos.

Los criollos aún en una jornada muy floja, terminaron llevándose una importantísima victoria por 2 a 1, consiguiendo así sumar 6 puntos y mantener con ello, el liderato de su grupo.
Un gasto innecesario

Si algo tenía en mente Noel Sanvicente, era poder liquidar el partido temprano y manejarlo con tranquilidad. La responsabilidad y el protagonismo lo tenían que tener los criollos y la preocupación debía ser solo de la visita.

El guión parecía estar armado de esa manera. Dos minutos apenas y a Emilio Rentería se le presentó la gran oportunidad de la joven noche. Un error defensivo, le dejó la pelota servida para que con un toquecito al lado izquierdo del arquero, abriera el marcador y el festejo del Olímpico universitario.

El gol en vez de ayudar al equipo lo perjudicó. Y es que el Caracas pareció relajarse, dejando la tensión del partido a un lado y manejando con cierta tranquilidad, un juego que aún no estaba cerrado.

Noel Sanvicente se preocupó. Constantemente llamó la atención de los suyos para hacerle entender que había que marcar diferencia y mostrar la jerarquía que tanto pedía en la semana.

Los bolivianos tomaron aire y empezaron a incomodar. Un equipo muy corto, sin ideas claras y con poco que ofrecer, más allá de las individualidades que se hacían notar.

Los criollos movían la pelota de un lado a otro y no terminaban de aprovechar los huecos que les dejaba el enemigo.

Paúl Cominges mostraba su categoría y diseñaba cada pase con mucha precisión. El “Pájaro” Vera corría, marcaba y se mostraba, dándole un claro mensaje a todos, que todavía en este fútbol, no hay uno como él.

Cuando peor lo pasaba el Caracas, con un Potosí encimado y sacando provecho de los errores capitalinos, apareció una genialidad del jugador más atrevido de todos, Ronald Vargas.

El volante se lucía. Tocaba en corto, se movía y se convertía en la pesadilla de los lentísimos zagueros bolivianos.

Ahí apareció la manija de Cominges. Lanzó un medido pase entre dos y dejó solo a Vargas frente al portero. El caraqueño pintó una sutileza y fiel a su estilo, la coló por un lado y estremeció a todos.

Pero hasta ahí duró la alegría. Vargas sería ajusticiado por el árbitro colombiano José Buitrago, que aplicó toda su furia contra la gran figura criolla. ¿El resultado?, el mejor se va expulsado y no estará frente a Cruzeiro la semana que viene.
Se vino la noche

El campeón tendría que ser muy inteligente y actuar muy fino en la segunda mitad. Con uno menos y el árbitro tan de cerca, la noche no pintaba fácil.

El equipo no se cayó pero como era lógico, cedió terreno. El cansancio fue pasando factura y todo se complicó.

Una falta inexistente generó un tiro libre clave. Gonzalo Galindo, el mejor de los visitantes, lo cobró y el golero, Vicente Rosales, confundido, la vio pasar. El gol asustó mucho más.

A partir de ese momento el sufrimiento fue extremo. Los bolivianos obligaron a retroceder arañando el empate en el último segundo.

La noche terminó y el rojo manda. A pesar de todo, el objetivo se cumplió y el Caracas, hoy más que nunca, es líder.

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