Elecciones de la federación
Gobierno va a la ofensiva
MARÃA JOSÉ REY PALERMO
A lo largo de 21 años al mando de la Federación Venezolana de Fútbol -FVF-, Rafael Esquivel ha tenido solamente dos episodios de oposición en lo que ha sido su reelección consecutiva.
Es poco, pero ambos sucedieron en los últimos ocho años. La pauta y algunos factores internos y externos al núcleo federativo indican que a Esquivel se le va haciendo corto el camino.
En la ruta hacia las elecciones de la nueva directiva de la FVF, que serán realizadas en febrero de 2009, el actual presidente tendrá dura oposición y un factor que no le ayudará en su intención de concursar por un nuevo perÃodo es la minis-tra del Deporte, Victoria Mata, con quien conserva distancia.
Parecen haber quedado atrás los dÃas en que los grupos que optaron por desplazar a Esquivel terminaban retirando sus planchas antes del proceso eleccionario. Asà lo hicieron Fútbol Mejor con Cheché Vidal a la cabeza en 2001 y Fútbol Popular con Alejandro Sánchez Martorelli en 2004. En ambos casos, los intentos se frustraron con hábiles movidas esgrimidas en su momento por el propio Esquivel.
En el caso de Fútbol Mejor se apeló a los estatutos de la Federación, que impedÃan que una persona que no tuviera un cargo dirigencial anterior en el fútbol aplicara al cargo para la presidencia.
El de Fútbol Popular tuvo mayores dimensiones, puesto que los aspirantes decidieron apelar ante la justicia ordinaria en su intento de desplazar a Esquivel, quien usó la carta de la desafiliación de la FIFA, que prohÃbe la intromisión de Estados nacionales en los asuntos internos de sus afiliados.
Detrás de Fútbol Popular estaban los intereses del gobierno nacional, que ve en la Federación Venezolana de Fútbol el último eslabón por conquistar.
Cedieron en aquel momento, ante la amenaza de la desafiliación. La organización de la Copa América en el paÃs estaba entonces en juego; pero en 2009 tendrán una nueva oportunidad.
Flancos gubernamentales
Sánchez Martorelli no aparece en el panorama esta vez; en cambio, sà están como aspirantes no declarados aún el alcalde de Maracaibo, Gian Carlo Di Martino, quien tiene vÃnculos con el chavismo y es conocido benefactor del Unión Atlético Maracaibo, equipo de la Primera División de la liga del fútbol nacional.
Sin embargo, Di Martino no aparece con ningún cargo dirigencial en el organigrama del equipo, que fue concebido como una fundación. Sobre él pu- diese pesar la misma regla aplicada a Cheché Vidal en 2001.
El ex ministro del Interior y Justicia Pedro Carreño, quien es presidente del Zamora, también en Primera División, proyecta apoyar una plancha presidida por César Semidey, quien tiene trayectoria en el fútbol nacional y fue diputado a la Asamblea Nacional.
Leyes y renovación
El proyecto de Ley de Deporte, comandado por la ministra Victoria Mata, pretende ampliar la base de electores para las federaciones deportivas dándole cabida a los atletas, entrenadores, árbitros o jueces.
Un proceso de sufragio en estas condiciones representarÃa un reto para Esquivel, quien ha podido manejarse con el apoyo de una base corta de electores comprendida por las 24 asociaciones y, ahora, los 18 equipos de Primera División, que antes de la expansión de esta temporada 2007-2008 eran diez. Es decir, que durante los últimos 21 años, que representan cinco perÃodos de cuatro años en fila, Esquivel fue reelecto con el voto de 34 personas.
Sin embargo, la ampliación de la base de electores es el contexto menos probable, pues requerirÃa de la aprobación del proyecto de ley por parte de la Asamblea Nacional, que no lo tiene como una prioridad.
Otro factor que podrÃa darle un giro a las perspectivas electorales es la renovación de los dirigentes de la asociaciones estadales de fútbol, pues sus elecciones se realizan un mes antes que las de la Federación.
Para tener el derecho a voto, las asociaciones deben cumplir con ciertos requisitos de inscripción y patente en el Instituto Nacional de Deportes, presidido por Victoria Mata, quien entre sus planes tiene ordenar la revisión meticulosa del cumplimiento de este proceso.
Aunado a esto, existen movimientos de grupos contrarios a Esquivel que pretenden involucrarse en las elecciones de las asociaciones y asà ganar el derecho a voto que les permita desplazarlo luego de la presidencia de la FVF. A Esquivel le quedarÃa una carta importante para jugar ante todos los obstáculos: convertir su imagen en el bastión de la oposición para las elecciones y tratar de capitalizar a su favor el rechazo hacia la lÃnea del gobierno y su intención por controlar la Federación.
Intereses económicos, polÃticos y propagandÃsticos forman la masa de motivaciones de los aspirantes a presidir la FVF en 2009. Por ahora, la lucha se perfila dura y poco transparente.